¿Qué estilo de crianza tienes? Guía con tipos y ejemplos

Elegir cómo educar, acompañar y guiar a un hijo es uno de los retos más importantes para cualquier familia. Ya seas padre o madre primeriza, o tengas más hijos y estés buscando mejorar tu dinámica familiar, entender los estilos de crianza puede ayudarte a fortalecer la relación con tus pequeños.

Por eso, hemos preparado esta guía que te permitirá conocer los diferentes tipos de crianza, sus características y cómo impactan en el desarrollo socioemocional de tus hijos para que puedas identificar cuál funcionará mejor en tu hogar. ¡Sigue leyendo!

¿Qué son los estilos de crianza? 

Antes de conocer los diferentes enfoques, es importante entender qué son los estilos de crianza. En pocas palabras, nos referimos a la forma en que madres, padres o cuidadores se relacionan con los niños: cómo ponen límites, cómo conversan con ellos, cómo apoyan su independencia y cómo responden a sus emociones.

De acuerdo a varios expertos en desarrollo infantil,  estos patrones influyen de manera significativa en la autoestima, seguridad emocional, habilidades sociales y conducta de los niños. Por eso, saber cuáles son los estilos de crianza puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes dentro de tu hogar.

Tipos y estilos de crianza más comunes

Existen cuatro enfoques de crianza que los especialistas suelen mencionar: 

1. Estilo de crianza autoritario

Este tipo de crianza se caracteriza por la presencia de obediencia y la disciplina estricta. Aquí los padres establecen las reglas sin mucho diálogo y se espera que los niños las cumplan sin cuestionarlas.

Características del estilo autoritario:

  • Límites rígidos.
  • Poca flexibilidad ante errores.
  • Menor espacio para expresar emociones.
  • Alto nivel de exigencia.

Ejemplo práctico:

Si un niño rompe un juguete accidentalmente, un padre autoritario respondería con un regaño fuerte y un castigo inmediato, sin preguntar qué ocurrió o cómo se siente el niño.

Impacto en los hijos:

Los niños pueden ser disciplinados, sin embargo, se podrían sentir más inseguros, temerosos a cometer errores o tener dificultades para expresar sus sentimientos.

2.  Estilo de crianza permisivo

Con este estilo de crianza, los padres suelen ser más cariñosos y comprensivos, pero con la presencia menor de límites, ya que se busca fomentar la flexibilidad, evitando la confrontación.

Características del estilo permisivo:

  • Mucha libertad sin estructura definida.
  • Reglas poco claras o inconsistentes.
  • Alta calidez emocional.
  • Pocas consecuencias ante comportamientos inapropiados.

Ejemplo práctico:

Aquí, si un niño quiere comer dulces antes de la cena, un padre permisivo probablemente se los dará para evitar que el niño se enoje o haga berrinche.

Impacto en los hijos:

Con este enfoque de crianza, los niños suelen ser creativos y expresivos, pero pueden tener dificultades para tolerar la frustración o seguir reglas fuera del hogar.

3. Estilo de crianza negligente o indiferente

Este estilo implica que los padres tengan poca participación emocional y ausencia de reglas. No necesariamente se trata de falta de amor, sino de falta de disponibilidad emocional, tiempo o guía clara.

Características del estilo negligente:

  • Poca comunicación.
  • Escasa supervisión.
  • Falta de límites.
  • Bajo grado de involucramiento.

Ejemplo práctico:

Un padre negligente difícilmente sabe cómo le fue al niño en la escuela, qué le preocupa o qué actividades disfruta el menor en su día a día.

Impacto en los hijos:

Con este estilo de crianza, los niños suelen tener un alto riesgo de problemas emocionales (como desarrollar inseguridad, baja autoestima o buscar atención de formas negativas) y un bajo rendimiento escolar.

4. Estilo de crianza democrático o autoritativo

Este es el estilo de crianza más equilibrado y que beneficia a los infantes para un desarrollo integral. Combina límites claros con diálogo, afecto y escucha activa. Su principal objetivo es fomentar la autonomía y el respeto mutuo.

Características del estilo democrático:

  • Reglas claras y explicadas.
  • Consecuencias justas y coherentes.
  • Acompañamiento emocional activo.
  • Espacio para expresar sentimientos y opiniones.

Ejemplo práctico:

Si un niño rompe un juguete por no cuidarlo, un padre democrático hablará con él sobre lo ocurrido, le explicará la consecuencia y le dará una oportunidad para reparar el error.

Impacto en los hijos:

Los niños tienden a ser más seguros, responsables, comunicativos y confiados.

¿Cuál de los estilos de crianza tienes tú?

No existe una sola forma correcta de educar. La crianza es flexible, evoluciona y se adapta conforme los hijos crecen. Para identificar tu estilo, reflexiona:

  • ¿Pones límites claros o te cuesta decir “no”?
  • ¿Sueles dialogar con tus hijos antes de tomar decisiones?
  • ¿Buscas evitar conflictos o eres muy estricto?
  • ¿Qué emoción domina tu crianza: miedo, paciencia, amor, frustración?

Reconocer tus respuestas te mostrará qué tan cerca estás de cada uno de los tipos de crianza.

Cómo mejorar tu estilo de crianza día a día

Si después de leer los estilos de crianza y sus ejemplos crees que puedes ajustar algo en tu dinámica familiar, aquí tienes algunas recomendaciones:

1. Practica la comunicación abierta

Pregunta cómo se sienten tus hijos, qué opinan y qué necesitan. Esto mejora el vínculo y la confianza mutua.

2. Establece límites claros

Los niños necesitan estructura. Explica tus reglas, las consecuencias de los actos  y sé consistente del impacto que esto genera en tus niños.

3. Valida sus emociones

Frases como “entiendo que estés molesto”, “sé que te costó trabajo” o “gracias por intentarlo” ayudan a fortalecer su autoestima.

4. Sé su modelo de conducta a seguir

Los niños aprenden más por lo que ven que por lo que escuchan, así que asegúrate y recuerda que tus acciones son su ejemplo a seguir.

5. Sé flexible

Cada hijo es diferente. Lo que funcionó con uno quizá no funcione con otro. Ajusta tu estilo para saber si tus límites son claros y adecuados para edad.

¿Por qué es importante conocer tu estilo de crianza?

Recuerda que la crianza perfecta no existe, pero la crianza consciente sí. Tu presencia, amor y disposición para aprender marcan la diferencia. Así que, ahora que ya conoces más sobre los estilos de crianza más comunes y cómo se ven en práctica, te dará más seguridad y herramientas para acompañarlos en cada etapa de su vida.